Tomar las decisiones correctas es una de las cualidades necesarias para ser un buen líder, pero salvo que estemos hablando de algún tipo de dios, todos se equivocan en algún momento.

Este último tiempo hubo un par de acontecimientos que me demostraron por qué las empresas más importantes de tecnología tienen ese lugar tan merecido.

El primero de los casos  no me sorprende tanto porque era realmente necesario, lo admirable es que lo reconocieran. La empresa más valiosa del mundo podría haber hecho oídos sordos a la enorme cantidad de quejas que surgieron hacia su flamante servicio de mapas lanzado junto a iOS6 en reemplazo de los ya famosos mapas de Google. Por supuesto me refiero a la declaración pública que hizo Tim Cook brindando otros servicios alternativos al de Apple para los clientes que no estuviesen conformes. De esta manera, pese a haber lanzado un servicio de forma precipitada y sin que cumpliera con los estándares a los que están acostumbrados para sus productos, logran quedar bien parados ante la oleada de reclamos y demostrar que siguen preocupándose por sus usuarios.

El segundo caso quizás no haya sido una acción tan concreta como la maniobra de Apple, pero aun así no deja de ser menos importante. Desde que Facebook comenzó a cotizar en bolsa a principios de este año, sus acciones fueron perdiendo valor hasta llegar a la mitad del precio de lanzamiento. Dado que se había depositado mucha expectativa en el nuevo gran gigante, los inversores y todos los medios especializados no pararon de analizar la situación y de hacer públicas sus preocupaciones. Todos se animaron a opinar acerca de lo que tendría que hacer Facebook para salir de la crisis, sin embargo, el único capaz de devolverle a Facebook su chispa es Mark Zuckerberg. Lejos de tratar de defender su estrategia de negocios hasta las últimas consecuencias, Mark se encargó de detallar todos los puntos en los que él pensaba que habían fallado y describió algunas de las alternativas que están barajando para solucionar los problemas con los que se enfrenta la compañía. Si bien siempre pensé que Zuckerberg es un idiota por las cosas ha dicho, creo que puede reivindicarse. Me parece que su nueva actitud merece respeto y quizás hasta puede significar que está madurando. No debo ser el único que lo piensa porque desde entonces la situación de Facebook no para de mejorar.

Creo que lo que me llevó a escribir esto es haber notado que lamentablemente en nuestro país no contamos con la misma suerte. Evadir la realidad y no admitir ningún error o desacierto es lo que nos representa. Justamente todo lo contrario a lo que Jeff Bezos considera que hace la gente inteligente.

Es irónico que en el video que publicó Mark Zuckerberg para celebrar los 1000 millones de usuarios, al mencionar “Una gran Nación” muestren imágenes del país que está cometiendo esos errores. El nuestro.

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AuthorMariano Corzo